
En estos últimos días, mientras mi cabeza maquinaba cómo salvar al mundo, encontré varios pequeños discos caídos en desuso absoluto, cuya posterior metamorfosis vino muy bien para desalojar aquel viejo y blanco portalápices cerámico que entorpecía la armonía visual de mi lugar de trabajo.







Lechuza traída de las minas de piedras preciosas de Wanda, Misiones.








Este bichito lo he terminado hace unas semanas. Lo había comenzado a hacer hace meses atrás y al pobre lo postergué hasta ahora, je.

